Fronteras – Juan José Téllez

De Morón a Gibraltar, Andalucía se ha movilizado durante el último mes en contra de las bases militares. La asistencia de público ha sido desigual, aunque la tradicional marcha contra la Base de Rota, que alcanzó su vigésimo sexta edición el pasado día 6 de noviembre, ha visto como crecía esta vez el número de manifestantes, muy por encima de las cifras de los años anteriores.

También en domingo, el pasado día 13, apenas medio centenar de personas colgaban sus pancartas frente a la Verja de Gibraltar. No se trataba, como en otras movilizaciones, de reivindicar la soberanía española o británica de la Roca, sino simplemente que se le cancele el visado al riesgo atómico que corre toda la población, andaluza o gibraltareña, por la presencia constante de unidades aeronavales de propulsión o carga nuclear en dicho enclave. Además, cada año, suele repararse un número aproximado a cuatro submarinos de este tipo en unas instalaciones locales que carecen de medios de seguridad suficiente para afrontar tales trabajos. Ya en el año 2000, la población local, a un lado y otro de la frontera, se movilizó por este mismo asunto, en contra de la presencia en puerto del “HMS Tireless”, un sumergible de la clase Trafalgar que había sido rechazado en diversos recintos portuarios del Mediterráneo y que encontró fácil acomodo en el del Peñón.

La concentración del domingo no sólo tenía por objeto protestar contra la base británica, sino contra todas las bases y en especial por la complicidad del Gobierno español a la hora de facilitar a Estados Unidos que utilice a Rota para su controvertido escudo anti-misiles. Junto a la vieja Calpe, eso sí, más de uno evocaba la figura de Gonzalo Arias, aquel aprendiz de no violento que, en diversas ocasiones, fue pionero a la hora de protestar por el riesgo militar que incumbe a los habitantes de toda la zona con independencia del pasaporte que lleven en sus bolsillos. Leer más